Centros de mayores privados en Asturias: con los mayores cuidados

Los centros son, para los residentes, su hogar y las personas que se encargan de sus cuidados, parte de su familia.

Con profesionales preparados, con instalaciones a la medida de los usuarios, con todo el cariño y con la mejor compañía. Con los mayores cuidados. Esta es la razón de ser de los centros de mayores privados en Asturias. Las dos asociaciones que los aglutinan en Asturias, AARTE (Asociación Asturiana de Residencias de la Tercera Edad, Centros de Día y Ayuda a Domicilio) y ASCEGE (Asociación de Centros Geriátricos del Principado de Asturias), acaban de lanzar una campaña en la que dejan clara una idea: «el cuidado de las personas debe ser sobresaliente, merecen la mejor de las atenciones, nuestros mayores cuidados», y así es en los centros que representan.
Como en todos los sectores, 2020 está siendo un año muy diferente de lo inicialmente previsto en los centros de alojamiento y centros de día para personas mayores.

En Asturias, afortunadamente, no se sufrieron las circunstancias que se vivieron en otras comunidades, pero sí la misma tensión, preocupación, nervios… que día tras día desde hace muchas semanas acompañan a las direcciones de los centros y a sus equipos mientras se implantan nuevos protocolos, se gestionan las relaciones a distancia con las familias, se realizan en tiempo y forma todas las comunicaciones solicitadas desde las distintas administraciones y, por supuesto, se siguen ofreciendo los mayores cuidados a las personas usuarias.

Es por ello que desde AARTE y ASCEGE quieren reconocer a todos aquellos trabajadores que forman parte del día a día de los centros, todo el esfuerzo que han realizado en estas últimas semanas y hacen hincapié en los cuidados, de la más alta calidad, que reciben las personas residentes. «Estamos ante grandes profesionales con vocación que disfrutan de su trabajo: El cuidado de los demás», explican desde ambas asociaciones.

Los centros de mayores privados del Principado de Asturias son, para aquellos que viven en ellos, su hogar, y las personas que se encargan de sus cuidados se acaban convirtiendo en parte de su familia. «Somos un equipo de profesionales que intentamos siempre que estas personas tengan una buena calidad de vida», en palabras de una de las gerocultoras que añade que «nosotros formamos parte de su familia y ellos de la nuestra».

Una vez superada la dura prueba que ha supuesto la crisis sanitaria del COVID-19, desde ambas asociaciones explican que «las lecciones aprendidas se deben ver reflejadas en una verdadera coordinación sociosanitaria, un reconocimiento duradero por parte de la sociedad del papel de las residencias y la labor de sus profesionales, y una clara mejora en la financiación de los servicios sociales por parte de las administraciones». Miran hacia Europa, y reclaman que el sistema de dependencia reciba el 2% del PIB, como en otros países de la Unión, en vez del 0,5% que se destina aquí, algo que, explican, «permitiría mejorar salarios y aumentar el número de empleados».

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